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Noticia
Cmo el azcar afecta al metabolismo del cncer 30 de Noviembre del 2017
 

Cuando un estudio habla de azcar y cncer, ms de uno le teme a la cucharadita que acaba de echarle a su caf matutino. Una investigacin publicada recientemente por el grupo Nature aporta nueva evidencia sobre el papel de la glucosa en el metabolismo de nuestras clulas, o dicho de otra manera, los cambios qumicos y biolgicos que se dan a nivel molecular en nuestro organismo en relacin con el desarrollo de tumores. Pero no se alarme. No tiene nada que ver con eliminarlo de su dieta, sino con encontrar nuevos hallazgos en el comportamiento del cncer a nivel celular, que s apuntan a la capacidad que tenemos de incidir en las posibilidades de sufrir cncer con unos hbitos saludables.
La causa principal del cncer es el reemplazo de la respiracin con oxgeno en las clulas normales del cuerpo por la fermentacin del azcar. Esta afirmacin se atribuye al fisilogo alemn Otto H. Warburg, premio Nobel en 1931 por sus descubrimientos en los mecanismos de respiracin celular, y padre de la famosa hiptesis que lleva su nombre sobre el origen del cncer.
Fue el primero en sugerir que, si haba una causa nica compartida por todos los cnceres, esa sera la alteracin del metabolismo, al postular que las clulas tumorales producen energa con un proceso en el que no est implicado el oxgeno. Aunque la famosa hiptesis de Warburg, fechada en 1924, est cerca de cumplir un siglo, la comunidad cientfica todava no ha podido aclarar si es cierta o no.
Una prueba de la intensidad con la que los investigadores estn abordando esta lnea de estudio es el hecho de que entre los aos 2000 y 2015 se han publicado 18.000 artculos sobre el tema, pero sigue abierta la controversia de si la fermentacin de la glucosa es causa o consecuencia del cncer, como advierte en su introduccin el artculo reciente publicado por Nature Communicactions, al no identificarse todava un vnculo molecular claro entre la gluclisis [la va metablica de oxidar la glucosa para obtener energa] y las protenas que controlan la proliferacin celular. Sin embargo, este estudio, liderado por Johan Thevelein, de la Universidad Catlica de Lovaina (Blgica) y realizado en levaduras, apunta a que se tratara de una relacin causal.
Algo ms que genes
Es volver a Warburg con una versin moderna. El mensaje del estudio es que el metabolismo de la glucosa acta mandando seales a la clula. Hasta ahora se pensaba que las mutaciones genticas generaban cambios metablicos en la clula tumoral. Pero muchos pensamos que poda ser al revs: cuando el metabolismo se altera, es capaz de mandar seales a las clulas, protenas y genes. Y esto es lo que faltaba conocer a Warburg, la capacidad informativa del metabolismo", seala Javier A. Menndez, Jefe del Grupo de Metabolismo y Cncer del Programa ProCURE del Instituto Cataln de Oncologa y del Instituto de Investigacin Biomdica de Girona del Grupo de Metabolismo y Cncer.
"Este paper", explica el experto, "seala que, sin cambios genticos detrs, solo alterando el metabolismo en ese caso, el de la glucosa, se activa un importante oncogn, la protena Ras, una de las ms alteradas en la mayor parte de tumores. Los autores lo proponen como mecanismo de iniciacin, es decir, que un cncer se puede iniciar exclusivamente por un sndrome metablico".
Tras el apogeo de la genmica, las lneas que relacionan los tumores con las mutaciones de nuestros genes, esta nueva investigacin se enmarca en el renacimiento del metabolismo en el estudio del cncer, como recoge una revisin publicada a principios de este ao en la revista Cell sobre la interaccin del metabolismo en la biologa de los tumores.
Estamos ante un cambio de paradigma: es apasionante ver que algo tan comn a todas las clulas o tejidos como es el metabolismo, produce impactos muy importantes en el comportamiento de las clulas al alterar pequeas cosas en l. Si en el futuro entendemos cmo sucede, tendremos maneras preventivas o de tratamiento del cncer completamente novedosas basadas en el metabolismo, apunta Menndez, cuyo grupo de investigacin acaba de publicar en la revista Oncogene, tambin del grupo Nature, un estudio en el que se muestra cmo el metabolismo acta como regulador clave en la epigentica [la interaccin entre genes y ambiente] de los tumores, abriendo el campo a posibles nuevas terapias contra el cncer.
Durante muchos aos y todava hoy ha imperado la idea de que el cncer es gentico, no hereditario, que afecta por los genes, ocultando la importancia de otros mecanismos en el cncer, como el metabolismo, seala este investigador.
Si nos quedamos con la idea de que todo se basa en una mutacin gentica, entonces la gente se cuestiona si necesita cambiar o no su dieta y su forma de ejercicio fsico. Pero se ha visto que las personas que viven en el rea mediterrnea tienen menos cnceres de mama que los pases nrdicos, aunque genticamente seamos idnticos. La explicacin est en el impacto de la dieta diaria sobre el metabolismo. Si a nuestro cuerpo le damos las posibilidades metablicas para que la clula pueda ser ms maligna, las va a aprovechar, y ese es el problema que tenemos ahora, indica Menndez.
No lo confunda con el azucarero
Para entender cmo se relaciona el azcar con la proliferacin del las clulas tumorales, primero no debe confundir la oxidacin de la glucosa con el azcar que tiene en la despensa. La glucosa es un azcar, como la lactosa o la fructosa. Pero el azcar de mesa es un disacrido llamado sacarosa, compuesto por dos monosacridos: glucosa y fructosa.
Al ingerir sacarosa tendr un aporte de glucosa, pero no piense que eliminando el azcar refinado de su dieta su cuerpo dejar de recibirla. La glucosa est presente en un sinfn de alimentos cereales, panes, frutos secos, etctera y es el principal combustible de las clulas de nuestro organismo. Tngalo presente: aunque no consuma sacarosa, no se librara de la glucosa.
Las clulas tumorales utilizan mucha glucosa y tienen mecanismos para aprovecharla mejor que una clula normal, de forma que cuando hay una competicin, como sucede en la aparicin de un tumor, entre la clula normal y la tumoral por la glucosa, siempre gana la tumoral, describe Josep Maria Argils, director del grupo de investigacin de Bioqumica y Biologa Molecular del Cncer en el Instituto de Biomedicina de la Universidad de Barcelona.
La glucosa es uno de sus combustibles favoritos, junto con el aminocido llamado glutamina, pero las clulas tumorales la usan de una forma muy ineficiente: en lugar de aprovecharla al mximo, como hacen las clulas normales, donde la glucosa se oxida totalmente a dixido de carbono y agua, fabrican grandes cantidades de lactato, dando lugar a un rendimiento energtico muy bajo, generan muy poca energa. Es como comer un kilogramo de carne y tirar 900 gramos. Cmo se traduce en el paciente? Cuando sufre esta ineficiencia metablica, el paciente come mucho pero no engorda, por lo que en muchos casos de cncer, aunque no sea la nica razn, se presenta el fenmeno de la caquexia, una prdida de peso muy acentuada que se suele identificarse con la muerte, explica Argils.
Y, cmo afecta la dieta?
Aunque el artculo de Nature Communications no afirma en ningn caso que el azcar cause cncer, la ingesta de azcares en la dieta converge con los hallazgos de la investigacin. Para la gente de la calle, el planteamiento importante no es conocer el metabolismo de una clula tumoral, sino saber si el cncer viene provocado por el consumo de azcar", plantea Argils.
Lo que de momento se ha confirmado es que el consumo excesivo de azcar, en forma de bollera industrial o bebidas azucaradas, lleva a una situacin de obesidad, y numerosos estudios epidemiolgicos demuestran que la obesidad marcada o mrbida es un factor de riesgo de cncer.

Primero, cuanto ms alimentos se ingieran, el tracto gastrointestinal tendr ms contacto con posibles elementos cancergenos. La obesidad genera, adems, un estado proinflamatorio o inflamatorio crnico, que va ligado al cncer. Y tambin se ha visto en animales de laboratorio, que si les quitamos el 30% de la comida, y por tanto reducen su peso, estos animales tienen menos tumores a la larga que los normales. La restriccin de alimentos, y por tanto de energa, genera una respuesta preventiva en cuanto al cncer, recalca Argils.
En la comunidad cientfica internacional, recuerda el epidemilogo Carlos Alberto Gonzlez, miembro emrito del Instituto Cataln de Oncologa y coordinador durante 20 aos en Espaa del Estudio Prospectivo sobre Cncer y Nutricin (EPIC), se acepta que el 80% de los tumores podran asociarse a factores externos, entre los cuales estn identificados y reconocidos el 20% o 25% con el tabaco, entre el 25% y el 30% con la dieta, el 15% con agentes infecciosos, del 10% al 15% con la obesidad, y entre el 4% y el 5% con el alcohol.
Hay tres revisiones importantes publicadas de estudios de cohorte [la comparacin de varias poblaciones seleccionadas por compartir unas caractersticas determinadas: mujeres, hombres, mayores de 30 aos...] que aportan evidencia sobre el ndice glicmico y la carga glicmica y la ingesta de carbohidratos y su relacin con el cncer de pncreas, el cncer colorrectal y el cncer de mama.
En ningn de ellos se ha podido determinar que haya una asociacin, salvo en el cncer de mama, en concreto, en el caso de mujeres posmenopusicas con receptores estrognicos negativos [que no dependen de los estrgenos]. Todo lo que hoy en da se sabe de la relacin entre azcar y cncer es una asociacin indirecta a travs de las bebidas azucaradas, que adems de ser un factor de riesgo cardiovascular y de caries dental, est vinculada a la obesidad, que es en s un riesgo de cncer. La Agencia Internacional para la Investigacin sobre el Cncer ha identificado 13 tipos de cncer relacionados de forma causal con esta enfermedad, destaca este epidemilogo.
Una cuestin importante es que si una persona ha tenido un cncer y aumenta de peso o tiene obesidad ms marcada, la evidencia indica que tiene riesgo de que el tumor reaparezca o aparezca un tumor nuevo si no lleva una dieta saludable. Una persona que ha tenido cncer debe reducir su consumo de azcar, sobre todo el refinado, porque es un factor importante de reincidencia. Hacer ejercicio, mantener una dieta de frutas, vegetales y cereales integrales es muy importante para las personas que han tenido un cncer, concluye Gonzlez.

 

 

 
     
 
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